Según estudios, el Islam se extiende a pasos rápidos en el mundo y también en Latinoamérica. Muchos jóvenes son convencidos de abrazar esta religión radical, incluso sin mayor esfuerzo, aun cuando no la entienden por completo. Me pregunto ¿Por qué?
Que se sepa, los musulmanes no elaboran tremendas estrategias, ni espectaculares shows para llegar a los jóvenes; no intentan atraerlos con canciones y ritmos modernos; ni tampoco tienen la intención de modificar sus rituales, reglas estrictas y expresiones machistas sólo para caerles bien a los demás.
Lo que creen y predican también lo practican, y lo hacen de una manera comprometida y aun radical, les guste o les disguste a los no creyentes. En el Islam no hay decisiones que provengan de una discusión democrática, es la práctica del Corán tal y como está escrito, y punto.
Creo que, el secreto del Islam es el compromiso de sus fieles y que son consecuentes con sus convicciones, aun si estuvieran errados. Ellos lo creen y lo viven sin vacilación, incluso están dispuestos a sacrificar sus propias vidas por defender sus creencias. Esa forma de vida al parecer es lo que, finalmente, atrae a jóvenes y adultos sin importar en qué lugar del mundo se encuentren.
Los primeros cristianos también eran así de consecuentes y la cantidad de sus seguidores crecía de una manera que su influencia amenazaba incluso a las autoridades… ¿En qué parte del camino se perdió todo eso? Y más importante aún ¿Será posible recuperarlo a tiempo?
Quizás, el «cristianismo» como institución conocida en el mundo no tenga vuelta atrás, pero como cristianos individuales, los que deciden permanecer fieles a Jesús, a sus enseñanzas y a su misión, a pesar de la persecución, todavía tendrán una influencia silenciosa pero potente en las vidas de muchos que han perdido las esperanzas.