Considerando que la vida es frágil, que ya nada podemos hacer por el ayer, y que el futuro será siempre incierto, lo mejor será olvidar lo que queda atrás (rescatando aquellas cosas que nos edifican) y vivir el hoy como si fuera el último.
Personalmente, creo que mi vida está segura en Dios y que nada podrá apartarme de Su amor. Entonces dejaré de perder el tiempo tratando de caerle bien a todos, e intentaré vivir intensamente a la manera de Dios y de acuerdo a Su voluntad; así como Jesús, quien es mi mayor ejemplo.
La meta está definida y la misión está clara. ¡Manos a la obra!
«No, amados hermanos, todavía no he alcanzado la meta, pero he decidido no quedarme pegado en lo que ya he recorrido y fijo la mirada en lo que tengo por delante. Así que avanzo hasta llegar al final de la carrera para recibir el premio celestial al cual Dios nos llama por medio de Cristo Jesús». (Filipenses 3:13-14 -NTV TLA).
* Pintura de Caspar David Friedrich «El caminante sobre el mar de nubes» (1818).